​Para comprender cĂłmo la desconexiĂłn de las leyes naturales se manifiesta en el cuerpo fĂsico, debemos descender al microcosmos de nuestra biologĂa, al mismĂsimo altar donde la materia se encuentra con la energĂa: la mitocondria.
​La ciencia convencional nos ha enseñado que la mitocondria es simplemente una “central energĂ©tica” encargada de producir ATP (AdenosĂn\,Trifosfato) mediante la oxidaciĂłn de los alimentos. Sin embargo, desde la perspectiva de la fĂsica cuántica y la medicina regenerativa profunda, la mitocondria es mucho más que eso. Es un transductor de luz. Es el Ăłrgano celular encargado de captar los electrones del entorno y convertirlos en el bio-voltaje que sostiene la vida. Cada una de tus cĂ©lulas alberga cientos, a veces miles, de estos pequeños soles que dictan el ritmo de tu salud, tu juventud y tu longevidad.
​Cuando una persona goza de salud total, sus mitocondrias operan a un voltaje Ăłptimo. La cadena de transporte de electrones fluye sin obstáculos, generando energĂa limpia y abundante. En este estado de plenitud energĂ©tica, el cuerpo tiene los recursos necesarios para activar la autofagia (la limpieza de la basura celular).
Reparar los tejidos dañados y mantener a raya la inflamación. El corazón late con un ritmo variable y resiliente, y el cerebro opera con absoluta claridad mental.
​Pero ÂżquĂ© ocurre cuando el terreno biolĂłgico se acidifica y se llena de toxinas? Ocurre lo que llamamos la caĂda energĂ©tica.

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